La pulsión en el sistema
anhela inyectarte
una dosis de hipocresía
Un viaje hasta el infierno
subvencionado.
Descubre al idealista
al soñador
al inquieto
y le hace beber
un vaso de dulce desprecio.
Hay una afección dentro
del sistema,
antibiótico de odio
para el rebelde.
Hay un rugir ensordecedor
un ancla clavada en nuestra respiración
asma de humildes.
Entre los ecos
de luctuosos pesares
los asesinos vestidos de armiño
compran voluntades
disparan su credo
a la boca de los VENDIDOS
quienes
gritan su malparida farsa
a los cuatro vientos…
Maquinaria inhumana
de crepusculares asesinas
de bocas infinitas
marcando un compás
metrónomos desquiciados
Desiertas
medianías abarrotadas
de vacío.
Una bañera inundada
de ambición
llora en un lupanar
-salven su alma inmortal-
gime el sacerdote.
La decadente boca de quien
destruye su destino
ríe su podredumbre
a los pies de una mentira.
Las sogas de la ahorcada
aprisionan mis manos
mi pulso acelerado
con las cínicas esposas
atado a un abismo.
Son las seis
mis gritos me despiertan.
Hipnosis de necios
biblias de rencor
y sogas desgarradas
Conciencias desmembradas
caen a pedazos
en su manida farsa
con sangre en sus labios
Ojos desmembrados
cuelgan
en rostros desencajados
esputan tristeza
y odio
a partes iguales.























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