El problema del relojero

Quién llama a esa

ajada puerta

Es el destierro

Cubierto de noche

Han abierto una puerta

Y nadie quiere cerrarla

Nadie quiere cerrarla

Nadie quiere

Nadie

 

 

Venden almas en esa bisagra

Supuran suspiros,

Almas errantes, subastan los sueños

Chirrían los dientes

Susurran las puertas

 

Quién llama a esa puerta

Cubre sus sábanas

Un segundo, pausado

Dame un segundo

sea eterno

De tus palabras, un instante

Dame un segundo

Un segundo

Han abierto aquella puerta

Y nadie quiere cerrarla

Nadie quiere

Nadie

Avatar de Desconocido

Acerca de Viz3n

El poeta de la horas inquietas, cosmonauta más allá del bien y del mar, observando sueños en cordilleras de interrogaciones. Coordinador del caos, siempre despierto de madrugada para aullarle a la luna. Sonriéndole a este mundo por lo que sea.

Deja un comentario