Cercenar cada segundo
Los restos de mi psique
Rajar cada minuto
Pedazos de mi dolor
Cortar y serrar
Trozos de mi alma
Las sádicas carniceras
Revientan cada idea
Como en una película de terror
Las crueles matarifes
Como en un viaje astral
Las veo, observo y tiemblo
Despedazan despacio mi alma
y venden los fragmentos
al peso, como emociones al vacío
Entre convulsiones y temblores
Quiebran mi halo, quiebran
Cada color, mis pasiones desquebrajadas
En el teclado de los fanáticos
Cantadme un réquiem, al menos.
Proxenetas de media noche
Tocadme una sinfonía
Sinfonía de media noche
Con vuestros broches de acero
Con vuestros fálicos bates
Sinfonía de media noche
Cantadme malditos idiotas
Una balada al menos.

Para desvanecerse
El eco de un abismo
Engendro maldito
Venden los cuerpos
Los idolatras
Con encaje de satén
Eróticas, exaltadas, idas.
Errantes de lupanares
Pregonan su moral
Destrucción y media noche
Media noche desfalco y destrucción
Vagando entre el cruel robo
La histriónica actuación
y la histeria a ser descubiertas
Sedad los restos de mi cuerpo, al menos
Si vais a despedazar mi alma,
Monstruos,
Si vais además a gritarme
insultarme, vejarme, humillarme, además
de robarme, dadme más anestesia
y cantadme una nana al menos
Descontando
los segundos, diez, nueve, ocho…
y no escucharos y no oír vuestra
crueldad vestida de satén.
Cantadme una nana al menos

siete, seis, cinco…
Mata a este solitario rapsoda
Que ya me has robado todo
entre MENTIRAS Y ATROZ
HIPOCRESÍA, ENTRE
ODIO E INSULTOS, ENTRE
GRITOS Y FARSAS, SOLO TE QUEDA
ROBARNME EL ÚLTIMO LÁTIDO
MIENTRAS ME MATAS.
Cantadme una nana al menos
cuatro, tres, dos…
Con un pasamontañas
Con una amenaza
Con farsante miedo
Con impostado pavor
Con mentiras e hipocresía
De lupanar y atraco
Robáis pedacitos de alma
Sisáis trizas de mi psique
En cada estrofa habitaba
Parte de mí, parte de mi vida
Llevaros los restos
Como la muerte pero vestida
De MENTIRAS, CRUELDAD Y SEDA
Llevate las trizas que quedan de mí.
DESPUES SEGUID INSULTANDO,
MINTIENDO, ACUSANDO, SEGUID
CON VUESTRA FARSA,
hasta que no que nada, hasta no quede nadie
y róbadme el último aliento pero
cantadme una nana al menos
uno, cero.



































