perdido el pulso, los ríos caídos
De preguntas, atrapados los dedos, perdido el pulso
, escondida elegancia dibujas armonía
Hechos, percutes, cetros infinitos, adorarte
gotas de luz, motas errantes, tiemblo
osan posarse, en tu rostro, delicadas miran
tímidas, líneas cruzan Parnaso
ebrio de un trémulo sorbo, cáliz, tus silencios
Caricias de luz, de luna, de la utopía, utopía
mi pulso, en el último cajón de la habitación olvidada
entre las acuarelas que sueño, sellado con una llave
quebrada con rencor
de nada sirvió
clavado, en aquel segundo, estoico pulso
Acero tímido, tímido metal, tímida armadura
de nada sirvió reflejos, pulida armadura
enterré las letras,
darles la espalda y enfundar
esta exultante sonrisa, negarme, de nada sirvió
un pañuelo en los labios, los dedos anudados
de nada sirvió
nacían, nimios y temerosos, brotes de dicha,
Ocultar el pulso, en algún lugar, tapiado
Entre tu voz y la sombra de mis versos
De nada sirvió escribo, una senda, floreces
Tramo un cielo gris, enojado, empapado y cruel
Pierdo, meces sin prisa, una ventana que amanece
de armónicos trazos, tornas tormentas, sinfonía
truena, tranquilidad una ladera de algodón, una sabana de terciopelo
de caramelo aquella tormenta
Moras las manchas en mis bocetos
Ocupas el espacio en blanco
de ese libro.
Colmas, estas sílabas de ritmo, danzas
Sacude mi pulso, despierto, despierto
ahora te veo, te veo, entre mis letras
letras,
con delicado silencio, observo
observo, absorto, escalofríos,
aparto la mirada,
eres tú,
los versos,
espacio, abro espacios, no exclamen los versos y te enojes
Por leerte de caricias





























