Regueros de pólvora
cargan cruel fanatismo
en los amargos cañones
de sus oxidadas bocas
Disparan su patético odio
dejan un rastro de heterogéneos
cadáveres
Jugar a la ruleta rusa
con voluptuosas berettas,
con su nimio entendimiento,
con su parco intelecto
con inconsciente osadía
¡Pólvora!
Roban.
Mienten.
Matan.
Matan.
Mienten.
Roban.
Regueros de ¡Pólvora!
Sedan los días
con balas de plata
mientras aullo a la luna
cantan amenazantes requiems
Regueros de ¡pólvora!
Asedian caminos
cuatreros
Trazan planes y dibujan mapas
en su mente
pero se pierden en su arraigada
mediocridad
Regueros de ¡PÓLVORA!
Dispersa el odio
en un ahogado grito
en una mentirosa lágrima
llora billetes morados
su execrable maldad
mentirosas lágrimas,
¡PÓLVORA!
Correr tras una idea
Volar en mil pedazos sus reglas
seducir sus hipócritas hábitos
Reventar jirones de piel y hiel,
Dinamitar sus falsos dogmas
¡Dogmas!
Tan eróticos DESNUDOS
¡PÓLVORA!
Prostituida libertad
irreal conciencia
un paisaje por destruir
De los clavos de injurias,
horizontales cruces
Intentar comprender
su distinguida crueldad,
será por necios
será por viles.
Intolerante psique
Identidad suplantada
Inaceptables razones
ROBO.
Concluir una idea
amas la muerte y el cañon te seduce,
Te excita destruir.
¡PÓLVORA!
de sus clavos, sus cruces, su maldad
Su inquina, clavos, odio y fanática opresión.
Crucificados pescan hombres en la barca de Caronte
En una canoa ríen
las tribus caníbales
Abolirte pena
Besar sus balas
Lamer su odio
¡PÓLVORA!
Siembran cadáveres
para descubrir
el árbol de los ahorcados,
Gólgota de sangre y redención,
Calvario de redención y MUERTE
Seguir una procesión, en las escaleras
del campanario, seducir un nicho
Purifican su alma, confesión y perdón.
De guerra y rencor.
De versos robados
a otras voces.
emociones fusiladas
palabra por palabra
sílaba por sílaba
los versos quedan reventados
rompéís la idea,
no sabéis de lo que habláis
Saqueáis y mancháis
con ilusoria, nula creatividad.
Destierro, penitencia de necios
Penitencia, ¡PÓLVORA!
Sedan los días,
con balas de plata
y yo
aullando a la luna.
REGUEROS DE ¡PÓLVORA!
















