El cuero rasgado escribe con dagas
En el destierro de los desamparados
Escribe con dagas
Intentan clavar una llave
para todas las puertas
Para todas las puertas
Para todas las puertas
Suspira una ninfa el viento del destierro
Yace su psique interrogaciones
sumidas de bosques, preguntas
Parpadea un nido,
el destierro ocre de ningún lugar
De ningún lugar marcada de crucificados,
guía un tenue destello, destierro
Marca con su perene odio
Destierro, elocuente destierro,
con bucólicos callejones,
desterrados
Talla mapas de ningún lugar,
destierro, destierro, destierro
Enreda sus labios con carmín azul, éter y destierro
Cian anhela el deseo de magenta en el vespertino destierro
destierro, destierro, destierro
Seduce labios tras una curva, seducen gritos,
el dédalo sueña minotauros
Con sus alas robadas
Vuela serpiente,
reza el arcángel
Destierro, en un arcén, tienden su vergüenza
los mirlos y Celestina, el cuervo y su graznido
bajo una sombrilla deshecha, sueñan destierro
Destierro, destierro, destierro.
Vergüenza y miedo, arruina su vida
en grotescas bienvenidas
Las eras se pierden en magenta,
Percute magenta
Repican campanas un asiento en la mesa del rey
De pétreas semillas,
nacen glaciares de lenguas marchitas
De polen destierro
Florecen icebergs azules de carmín
en los labios rotos del gregario
Destierro, destierro, destierro
Con pétalos ajados,
el viento susurra el hechizo de su vejez
Las arrugas se reclinan en un báculo
cargado de sabanas
Desgarrada seda para cubrir
su peregrino deseo
Destierro, destierro, destierro
En un callejón sueña destierro
Los ogros se visten con seda arco iris
para demostrar al mundo
Cuan misérrimo es su anhelo
En el páramo hecho de acero
Cuan triste es su deseo
templado de miedo
Destierro, destierro, destierro,
















