Celeste a contraluz

Suenan sirenas al atardecer de la injuria exquisita, de la frustración de su perdido ego

Blancas argucias para el látigo de acero y piedra, susurrando heridas

Escalando sobre las espaldas , desgarradas opacas,  refulgentes, brillantes

Para la corona de espino y falacias, de acero y piedra

De acero y piedra, llora su pena la monserga de un lacayo, con la huella arrasada de trémula vergüenza

 

Esmoquin ahorrando el aire con las manos gemelas, noches de rotos cristales

Acaso anhela el teatro de los fascistas una muerte para adornar su pútrida mediocridad

Azotando su soberbia con cicatrices hechas de níquel

Abraza sus riendas, en  un viaje de tijeras teñidas de vergüenza

Flores recorren los nichos con las manos ocultando el rostro

 

Mirando hacia ningún lugar, clavando desnudas injurias con cicatrices de sangre

Ramos de espinas en los cerros de una llama perdida en una saga subastada

Excelentísimos cretinos, pintando el cielo de ceniza para exhibir su endémica

Demencia, de idos grilletes, tallados en la senda perdida hacia el crematorio.

Las vidas se funden en un cristal siempre empañado

 

Lucen estupendas baldosas con los nombres de estrellas de marfil

Maravillas reptando en el monte de los olivos,

Pisadas argucias para el látigo de acero y rocas

 

Cantos rodados en la incontable arena, anegando

los restos de la humanidad

Perdida, hundida humanidad,

esperando renacer entre el miedo

Miedo a la propiedad,

miedo a perder aquello que nunca poseerán

Miedo al cielo de muros y simiente de esquejes malditos

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Acerca de ViZ3n

El poeta de la horas inquietas. Gato Cosmonauta, lobo de mar, observando sueños en cordilleras de interrogaciones. Coordinador del caos.

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