El mirlo caído y la diosa del esperpento,
pelean por besar,
una sirena con cola de besugo que se trago el mar
Pero aún no ha saciado su ansia
Plata de urraca azul, de cielo negro,
Ahoga su obesidad en un bidón
En su paraíso hecho de estiércol seco,
Se tragó la envidia la ideología
Se tragó la avaricia su maquillada ideología,
le devoró el primario instinto cavernario
de una lombriz, su complaciente ideología.
Las sombras alargadas tiran de una cadena
Atada a su titánica envidia, se hunde, se pierde, se ahoga
la sirena.
Hunde sus palabras en el abismo de los necios,
sume su agujereado cerebro
En un hormiguero inundado de estiércol
Sume su manida boca en una tumba
Devorada por gusanos
Arrastrados, repugnantes gusanos
¡Ay de tu perdida ideología!
Desaparecio en su baúl donde guardo
esa ambigua conciencia,
¡ay de tu triste retahíla!
Yace en tu abismo, en tu sumidero existencial
con los gusanos que hablan en el agujero
de un desagüe corriendo por sus labios.
















