Sádicas margaritas seducen dudas
Armados de filos esclavos
La colina de arcilla y hielo moldea,
altivas frentes.
Moran oteros con cuerpo de carroñero
Baten sus alas desérticos vientos.
Pensando como drenar todas las flores, flores
¡mirad!
Soles esperando un rayo y escapar, escapar
Entre un abismo, escalar su odio, escapar
Sumir los párpados, en armonía a contra luz
volar.
Pintar rojo esperanza
Dibujar libertad en los estirados
En los prepotentes hombros,
Inútiles columnas
Soportando vacuas testas
Presas del excéntrico pasado
Huida hacia el abismo, reflejado éter
Subyuga un arroyo
Veo el pasado en los fósiles de sus caducas lenguas
De esparto y odio, pasado impreso de
Fanatismo excéntrico
Viste sus intenciones con justicia encantadora,
Con malicia de algarabía,
a CONVENIENCIA ida a Conveniencia hidra
desde el primero al cuarto corren canas
hay una explicación en cada bisagra
para atravesar su deseo.
La princesa de calzados sueños
Adorna vida con amenazas
altivas pero sumisas
berrean orgásmicas sombras ante las perlas
suenan collares como campanas
llamando a misa de doce.
Soberbia de importación, caldos de injuria
Viñedos de temprana envidia
Vinos ajados secos de mediocridad,
Mancillada ternura, anhelan verte
En la regurgitada ira de un escaparte
Correosas vocales en un coro
clavado en una cruz girando sobre su fanático miedo.
Guerra urbana tras sí una gabardina indaga
un gigante rompiéndose las manos,
abraza las sectas del frío.
Rezan, cantan las peregrinas,
¡Claman! explicaciones
Serenas calles de grotesco cinismo
¡Claman! explicaciones
A las cicatrices que lloran sus pasos,
Claman las balas sucias de sangre
Su pálida y grotesca santidad.
Cuando son sangre y olvido,
en una carta sin remitente.
Cuando tornan rostros bellos en marchitos,
Arrasados de cicatrices.
Cuando vuelven la paz, guerra
¡Claman! explicaciones.



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