Archivo de Categorías: Poesía
La estridente hoguera de los inquisidores
Creen ratas Exhibir sus dientes Creen ratas en mugre deshecha creen ratas idílicas cloacas cadáveres sus labios, muertos cosidos a un grito las palabras presas de interés
La estridente hoguera de los inquisidores
Creen ratas Exhibir sus dientes Creen ratas en mugre deshecha creen ratas idílicas cloacas cadáveres sus labios, muertos cosidos a un grito las palabras presas de interés
Destino cinismo
Repican los labios maitines Relamidos reaccionarios Olvidan su plastificada moral prestigiosa ética —————————- tragafuegos esconde el fuego ahuyenta el rencor descuelga el teléfono Tiende un cadalso ¡alerta! Aberrante, aburrida, abúlica, ablación Alerta, esgrima, corrige pregonada moral Abre valles Surca abismos
Destino cinismo
Repican los labios maitines Relamidos reaccionarios Olvidan su plastificada moral prestigiosa ética —————————- tragafuegos esconde el fuego ahuyenta el rencor descuelga el teléfono Tiende un cadalso ¡alerta! Aberrante, aburrida, abúlica, ablación Alerta, esgrima, corrige pregonada moral Abre valles Surca abismos
«Mil y un poemas para Roque»
Saludos poetas. En El Salvador se está comenzando una iniciativa de publicar «Mil y un poemas para Roque». Roque Dalton fue un poeta, ensayista, novelista y luchador social salvadoreño asesinado en la guerra de El Salvador. Logró muchos éxitos a
«Mil y un poemas para Roque»
Saludos poetas. En El Salvador se está comenzando una iniciativa de publicar «Mil y un poemas para Roque». Roque Dalton fue un poeta, ensayista, novelista y luchador social salvadoreño asesinado en la guerra de El Salvador. Logró muchos éxitos a
Celeste a contraluz
Suenan sirenas al atardecer de la injuria exquisita, de la frustración de su perdido ego Blancas argucias para el látigo de acero y piedra, susurrando heridas Escalando sobre las espaldas , desgarradas opacas, refulgentes, brillantes Para la corona de espino
Celeste a contraluz
Suenan sirenas al atardecer de la injuria exquisita, de la frustración de su perdido ego Blancas argucias para el látigo de acero y piedra, susurrando heridas Escalando sobre las espaldas , desgarradas opacas, refulgentes, brillantes Para la corona de espino
Reflejadas espirales
Largada lujuria Desestructura sonrisa Ética de recta pavorosa niebla, Obtusa, negando, su fuego, niebla Ver cruzar el cielo un segundo Aguaceros de cristal años de quebrados espejos Los lazos escapan presas de hielo espejos Desnudas sin
Reflejadas espirales
Largada lujuria Desestructura sonrisa Ética de recta pavorosa niebla, Obtusa, negando, su fuego, niebla Ver cruzar el cielo un segundo Aguaceros de cristal años de quebrados espejos Los lazos escapan presas de hielo espejos Desnudas sin
El descanso de sus labios
El abismo mece las sombras una mesa labrada Narra el viaje al suburbio de su santidad. ———————————————– Su apurado delfín Flota hacia su final Deambula el abismo Restos de vida de libertad, restos restos , miseria, restos
El descanso de sus labios
El abismo mece las sombras una mesa labrada Narra el viaje al suburbio de su santidad. ———————————————– Su apurado delfín Flota hacia su final Deambula el abismo Restos de vida de libertad, restos restos , miseria, restos
El destino errante de una gota de lluvia
Cien ojos sobre una gota de lluvia Rifando el destino de las nubes En el tenue compás, el segundero agotado de girar Escuda el mundo, derretido en un minuto Lateral augurio escarlata, en las eras de diamante Cristales para reflejar,
El destino errante de una gota de lluvia
Cien ojos sobre una gota de lluvia Rifando el destino de las nubes En el tenue compás, el segundero agotado de girar Escuda el mundo, derretido en un minuto Lateral augurio escarlata, en las eras de diamante Cristales para reflejar,
La desarmada excusa
El señor de las valquirias trae colgada del cuello su cabeza reducida Menguante, esquelética y patética retahíla de ocres y rizados abismos Tiemblan las rosas de invierno la ausencia de sus espigas Altivas en la valiente injuria de su pertinente
La desarmada excusa
El señor de las valquirias trae colgada del cuello su cabeza reducida Menguante, esquelética y patética retahíla de ocres y rizados abismos Tiemblan las rosas de invierno la ausencia de sus espigas Altivas en la valiente injuria de su pertinente
El arco de su diadema
Esconder una cubierta de sonrisas Rota sonrisa, gira, mueve, salta, salta Salta sonrisa, salta sus ojos, flores Flores sonríen en sus ojos de margarita Dos arcos infinitos colores, sonríen Ébano, ríen escarlata, anidan bosques susurra su sonrisa, vuela sonrisa Retrata
El arco de su diadema
Esconder una cubierta de sonrisas Rota sonrisa, gira, mueve, salta, salta Salta sonrisa, salta sus ojos, flores Flores sonríen en sus ojos de margarita Dos arcos infinitos colores, sonríen Ébano, ríen escarlata, anidan bosques susurra su sonrisa, vuela sonrisa Retrata
Transfigurar un cuadro
El desgarro de una llama Escribe con sus trémulas manos Un mensaje en el cristal empañado Con las manos desarmadas Con mapas en sus ojos Cubiertas de cicatrices alarman Los labios rotos de gritarle A los barrotes de sus señores
Transfigurar un cuadro
El desgarro de una llama Escribe con sus trémulas manos Un mensaje en el cristal empañado Con las manos desarmadas Con mapas en sus ojos Cubiertas de cicatrices alarman Los labios rotos de gritarle A los barrotes de sus señores
Puentes colgantes para mentes errantes
El humo de su tienda sueña un aullido solitario A los pies de un abismo, invitado por su santidad Un susurro despierta sus alas Pero el demacrado esbirro Amenaza con sus dagas El descenso al inframundo con las monedas
Puentes colgantes para mentes errantes
El humo de su tienda sueña un aullido solitario A los pies de un abismo, invitado por su santidad Un susurro despierta sus alas Pero el demacrado esbirro Amenaza con sus dagas El descenso al inframundo con las monedas
Pagan los días las ebrias noches
Un tren peregrino Hecho de luna Rompe las sombras Para someter Con su reflejado resplandor La subastada consciencia Derribado cielo sobre las menguantes calaveras Deshecho hielo en un mar de sargazo Para seducir la estática mirada Arriba en sus ojos
Pagan los días las ebrias noches
Un tren peregrino Hecho de luna Rompe las sombras Para someter Con su reflejado resplandor La subastada consciencia Derribado cielo sobre las menguantes calaveras Deshecho hielo en un mar de sargazo Para seducir la estática mirada Arriba en sus ojos
