Apenas amanece
enturbian el éter de angustia y desazón
de patética tristeza
de hiriente pena.
Ensuciáis la mañana,
el día
la vida
los sueños. Contamináis.
como usurpadores
como soberbios ladrones
Robáis paz
Hurtáis esperanza.
Un día menos,
una vida menos,
una huida más hacia el abismo
¿Les compensa su esfuerzo?
para que esas repugnantes hienas saboreen
el descompuesto cadáver de mi -tan molesta- sonrisa
para que los monos de los narcisistas hagan el espantoso ridículo.
No creais. Destruís.
Arruináis la belleza
Y escupís vuestro repulsivo odio sobre mí.
alegoría de un monstruo metálico
Demostrando así la cáscara inmunda
hueca
inservible
donde moráis
Vuestro esfuerzo y dedicación al daño
esos y su manía de llegar siempre tarde
viviendo, siempre del dolor ajeno
Mientras sus queridas revolcándose en una ciénaga de odio.
No vais a conseguir nada más que arruinar el poquito de dignidad que portáis
si es que alguna vez la tuvisteis.
Vuestro esfuerzo sólo va a traer
odio y devastación,
guerra y destrucción
No vais a lograr nada
más que machacar el ínfimo resto de humanidad que os resta
si es que alguna vez la tuvisteis.
Cavad hondo
Descended
seguid para enterrar los trazos de belleza que os encontréis en vuestro camino.
Arrasad
cualquiera sea mi propósito
no resulte que la realidad os golpee el alma
y despertéis en el infierno que habíais construido para mí
negligentes dueños del vacío.
Si me queréis enterrar
cavad también vuestra tumba.
















