En la mesilla dos dorados candiles luciendo
queman nuestros cuerpos envueltos de luz,
funden trémulo deseo y pasión a contraluz
vive una sombra, de nuestros cuerpos ardiendo
Acunar una cálida y tenue sonrisa
con los cuerpos deshechos, armonía
de aire y de labios, de labios afonía
y dejarnos los sueños, en la brisa
Vapor y otro cigarro, volutas
Sutil respiración latiendo despacio
Delicada parpadea, abre un espacio
Leve ópalo de interminables rutas
con ternura apasionada, nos retamos
con el hálito, perdido, se excitan los sentidos
se nubla la razón, labio a labio, y amamos
mordiendo piel y olvidando, susurros partidos
Amarnos, enredados entre suaves sábanas
sumergidos en la luz, en esta noche infinita
como cuando tarareas unas suaves nanas
sumergidos de luz, en esta noche infinita
mis heridas, mis anchas cicatrices sanas
sumergidos de luz, en esta noche infinita.
















