Donde las miradas de soslayo esquivo
agitado por el frío viento cuento
una herida, un desgarro hecho lamento
donde narro, donde los deseos escribo
los días azules con delicadeza describo
ante tus verdes ojos, que son mi cimiento
como quemar un día por sentimiento
y los dulces trinos del pájaro a la musa, cribo
todo cuanto se dice…cuanto
cuanto mienten…cuanto
cuanto se maldice…cuanto
cuanto se resienten…cuanto
desde aquí hasta sus manos
unas sucias garras de pedernal
donde son sus dedos diez hermanos
de sangre de otros manchados
impregnados con un aroma,
de hiel y amargura, anegados.
Gritan a los cuatro vientos
en la erizada tierra
sus tristes lamentos
















