Sanar los caminos de mis cicatrices
en pequeño, lejano, dulce beso
sumergido, enterrado bajo el peso
de los vinos con serenos matices
Revivir mil vidas en una escena
con las manos cogidas, corriendo
con el corazón desbocado, ardiendo
con la esperanza asida y la alegría llena
Contra todo pronostico, sigue vivo,
resiste una empecinada vela, encendida
en medio de la procelosa tormenta, asida
a una desmembrada barca, ilumina a aquel cautivo
en el rompiente lloran los mares una letanía
de farallones, como lagrimas de piedra y sal
abrazados a la marea y a los acantilados en rara manía
Vuelan las butacas de aquel irisado cine
de mil millones de colores aquella pantalla
envuelta, cubierta de hojas, una selva que imagine
ser una pregunta, enredada en tus manos hechas malla
de vacíos, entornando los ojos casi te veo, vine
entero y sólo quedan los restos y calla
y no despiertes aún, deja al pájaro que vuele y al pastor que camine
y al barquito que navegue que aún no encalla.
Revivir mil vidas en una escena
con las manos cogidas, corriendo
con el corazón desbocado, ardiendo
con la esperanza asida y la alegría llena
Soñar despierto con una mañana
repleta de notas, de aromas, de ti
desbordada de luz, de mar, de ti
amar dormido una carcajada lejana.
Y ser uno entre tus dedos y el proyector
y seducir los ojos que miran distraídos
y pecar de dulce y enfermar, y ser vector
y perder por los labios, latidos
Un baile de deseo y pasión
una danza perversa
versando cada palpitación
en tus sueños inmersa.
Renacer en cada fotograma
y éste que sueña, vuela y describe
tus palabras, tus suspiros, suscribe
en esta vida de comedia y drama.
Cada palabra, cada verso, cada estrofa,
cada segundo, cada minuto, cada hora.
Entre tus dedos, entre tus manos, entre tus brazos.
















