El pájaro entona su melodía
Ama cada caricia de su canto
Cubierto por evanescente manto
Devela, hoy, su más que triste, alegría
Con el feliz recuerdo, vuela
con el aliento hecho lamento
de una mano, se aleja, el viento
con otra harto de vida, vela
Llora, clava en la pared, ajados los dedos
Entre los recovecos de yeso
de cada herida las sangres, son miedos
Desarticular, desnudo, el mecanismo
que late en su corazón, es un robot extraño
de ruedas dentadas en un abismo
De hielo son sus besos heridos
De hielo serenatas de medianoche
De hielo son los vespertinos ladridos
De hielo su traje, cada broche
















