Cuando las sílabas
tornan de aire
Y los versos caen
en el más profundo
De los abismos
Aparece una grieta,
se abre
bajo nuestros pies
En aquel lugar
donde
Desaparecer es sólo una ilusión
Encontré
una rosa con tu nombre
Oculta ,
en un ocaso rojo,
Ocupé cada esquivo, rayo,
de aquel ocaso rojo
donde emergían los aromas
Más exquisitos que jamás sentí
En ese lugar, donde florecer
Es un dulce pecado
Mecido como un pétalo perdido
Encontré, verdad
en aquel vespertino, sueño
Llegué, otra vez desde las entrañas
De aquel abismo
del que brotaban
como agua
Tu sinuosa silueta y tus ojos,
Tus ojos y tu cálido nombre
















