Izar la mirada,
mi destino, su perfil
Los domingos, los lunes, cada sábado
Intensa, bella, delicada
Tallada, de mármol blanco
Los distantes ocasos, el alba peregrina
la noche y el día, ella
Sublime exclamación, ella
Esculpida, en cada dulce cobijo
De haces de luz, un atisbo de paz
De aquel campo, cada caricia
En la húmeda tierra, brotes de ternura
De aquel olivo errante, todas sus ramas
De sus ramas, todas las noches
De aquellas noches, cada abrazo
Aguardar la lluvia, ir a su encuentro
Acariciar el agua, provocar su contacto
Desgarrar el aire, con volutas de incienso
Aseverar los silencios, con calladas palabras
En ella, delicado espacio, verdad
En ella, tenue caricia, verdad
En ella, sutil céfiro, verdad
Con cada quebrado espejo, luz
Con cada presencia reflejada, luz
Con ella, luz
Luz
Luz
Luz
















