Los días, las noches, cuando llaman, cuando enmudecen
Deambula una imagen, un fotógrama
Cercena una historia, inacabada,
LLEGÓ
SER CADA NOCHE
Torna infinita, una barra, jalonada de anhelos
UNA ESPERANZA Y SI NO HABLAS, dos se callan mis ojos
Se puede soldar, con petrificadas y calladas, palabras,
Una interrogación, desnuda de preguntas
En el suelo, en el suelo, en el suelo, buscar una excusa
En el suelo, buscar un camino, entre las huellas,
camino, de mapas inciertos, de líneas difusas
Un mapa sin destino, una búsqueda perdida
Cubiertas de distancia y los fugaces instantes,
difuminas cualquier presencia,
tu rostro, enmarca el tiempo, un instante,
Nadie más, se detienen su reverberación
Y no, escucho su eco, desenfocada,
Tu rostro, un oleo, tú
Tu rostro, cubierto de distancia, fugaz distancia
Tu rostro, detiene el tiempo
Con un claroscuro, en las agujas del relojero
Doblar el tiempo para ver unas alas de papel cubiertas,
Con los labios, que no escucho, con las sílabas que no llegan
El miedo, miedo como excusa, silencio como protección
El miedo silencia, silencia un camino, ese camino
Confluye las mañanas, en este espejo, en esta conversación
Velando una llama, pequeña, escondida y tímida
Seda, cubiertas de seda tus lunas, tus lunas, y sonrío
Al amanecer cuando, entre las nubes, luce una esperanza
Blanca, rodeada de gris, gris, gris, cimas de nubes esquivas
Donde cercana prevaleces
















