Talar los restos,con delicadas y oscuras, guadañas
noche, decapitada opacidad, esa noche clama
tallar las ánimas errantes, en un borroso grabado
Sombras, en las sombras besos y en los besos piedras
Piedras de mil años, observando como mueren las aguas
Oasis perdido, rojo oasis dónde beben guadañas
De mil años, piedras de afiladas guadañas
sombras y en las sombras besos, aún se besan
Desérticas piedras, un desierto de mil millas,
sombras bailan.
Soñar las articulaciones de un difunto
Estoica terquedad vestida de paz
El sereno abre la oscuridad, con una cantinela sorda
Sorda escucha aquella pared, sorda oscuridad, ciega
Colma las piedras, esas piedras, suenan un desierto de mil años
De mil perdidas huellas, aquella mirada, de mil millas
Voltear una semana, vestido de domingo
Cantar un salmo, cada noche calado de miedo
El sereno duerme las mañanas encerrado de llaves
Y alguien preguntó, preguntó, quién guarda,
La llave para abrir, aquel desierto perdido,
Oculto, en esa mirada de mil millas
















