Con la belleza fría del mármol
Cuando se deja tallar,
Evaporas canteras
De sangre y vergüenza
Distancia, paseas, bebes, moras
En el abismo como una delicada pluma
Mecida por el viento, brindando
Un vals, en un salón sin música
Y bailas en su oscuridad, y no te ven, no te ven
Intuyen, ciegos, temen, presos
El uniforme de hierro y acero en los botones
Disciplina, distinguida disciplina,
Andando sobre nubes, en el infierno
Y bailas en su oscuridad, y no te ven, no te ven
Con la misma firmeza de un árbol
Enmarcando el cielo, callas con las ramas
Susurros, y no ven, y no ven,
Duermes, se duermen, duermen,
Aún no creen, aún no ven, aún
En aquel frío rincón, impávidos
Quedan
Brota un caudal de alegría
Nace, un río en medio de un desierto, de luz
Y hay en cada recoveco una sonrisa,
una pareja, un beso, contando pétalos
un beso, un beso que tú has regalado
Tú mi vida
















