El tímido arroyo

el valle, rinde sus hojas

abatidas, hielo,

secas, roídas,  jalonan

un bosque lapidado

Perfilan

una esquela, con el rostro desencajado

la efigie de una huella

de  quejumbroso rastro

el escriba,

tiñe su alma, de perpetua tinta

cuando las sombras, no ven

en el tímido  arroyo

Cuando nadie, queda

escondido, mira sus aguas

y las oye,

la escucha, el escriba

olvidó como llorar

encogido, mira las lágrimas

del arroyo y caen las hojas

para ser sauce

en el tímido arroyo

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Acerca de ViZ3n

El poeta de la horas inquietas. Gato Cosmonauta, lobo de mar, observando sueños en cordilleras de interrogaciones. Coordinador del caos.

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