EN LOS REFLEJOS de su PERPLEJA MIRADA
Siquiera mi sombra
Pueda sentir, siquiera mi sombra
No confunda, aquella oscuridad
Jamás, fui digno de andar, ese mármol
Ni este barro, jamás
No muestre ternura, ni me enamore, jamás
Tropezar con la postura adecuada, puro azar
Ni calzar una palabra, en el engranaje de su discurso
Sentir enterrado de infamias
Cada emoción la más terrible de las ofensas
Ofensas, las grietas de sus pinturas, encolerizadas
Deshacen mi rostro, desfiguran hasta el gesto más nimio
Sólo sentir ofensa.
Amar aún en una hermosa e inalcanzable soledad, sentir eremita
amar, callado ofendo, admirar esa utopía. Insulto
Sin más propósito que perfilar tu belleza
En los torcidos renglones de mi realidad
Si nadie coge tus manos, ni duerme a tu lado
Explícame, como esconder cada coma, ese espacio, te aleja
Y cada semana se pierde, en la utópica distancia
Dime, para su descanso, dime
Como ocultar tu belleza,
Entre este distante retrato,
Lejana, un sueño, un anhelo inalcanzable
Una meta imposible, una respuesta
Al más sobrecogedor amanecer
Una provocación por cada noche calada de perlas
Inverosímil, inalcanzable, infinita
tímidos bocetos pintados con pequeña y tímida interrogación
ofenden
Sólo por intentar pronunciar, en silencio, tu recuerdo
Por ese susurro, blasfemo y ensucio
Tornaré así un silencioso eremita que aún aislado
Pida perdón por respirar demasiado alto

















