El uniforme de emperador
Aun resulta más violento
Deambula nervioso, ataca ansioso
Los voluntarios, esperamos
Orgullosos vagamos
Por la insigne mierda de su santidad
Destrúyeme, por favor, portaré firme tus errores, destruye los días, las noches, los amigos, las relaciones, es un honor portar tus vergüenzas majestad
Peones en el tablero de un déspota, pobre en su delirio, mezquino, sádico y cobarde
Acusa el necio, de sus actos a cualquiera,
Y escucho
Nonatos y recién cantados,
Siempre asume el disfraz, su papel por otro Napoleón, siempre
La paciencia es una virtud
Y asumir tus errores, es siempre un honor, majestad
Nada por usted mismo, nada, no consiga su excelencia
Asumir su incapacidad, un placer
Siquiera estar bien loco, hasta en eso, suspende, mi amado emperador
Carente de respeto, un traje de celebridad, de visionario
Delirios de grandeza, en sus actos, me reclino ante mi dios
Con su corona de cretino, destruye vidas, con su horizontal psicopatía
Un cerebro tardo y delirante, asumo como mía su miseria, majestad.
Negaré, una noche ser padre,
Otra divorciado,
Quizás mañana usted visite un lupanar, diga mi nombre, valiente, diga mi nombre
Cualquiera, menos el suyo majestad,
Con traje de nazareno, con la cabeza baja
Y si una noche sientas a tu mesa a un apuesto mancebo, para arrancarle la piel con tu lengua, di también mi nombre, cretino de mil demonios, suplántame y que me se señalen a mí, cobarde, cínico hijo de mil zorras.
Con esta pérdida que me ahoga
con los amigos callados, portaré sus milagros
Y cuando mi vida, sea una soga, pediré perdón por no haber muerto
Que ya no me importa, y sólo deseo ser el mártir de su excelencia, me vista con tus vergüenzas, me trates como al rincón donde escondes tú basura, necio, es un honor que me elija su majestad para ocultar sus delirios, su majestad debe callarme, torturarme y usarme como si un despojo fuera mi alma y mereciese portar su insigne mierda, mí amado emperador..
















