El sinuoso olivo camufla su amanecer
Entre sus raíces, destierra niebla
Ahogada de nieve sucumbe una montaña
Cian, blanco y absolución, disputan una colina
Escondida tras una cantera de huida
Clavan rocas de mil aromas, de mil años
Personas, de mil años, mil
Enredan en su arrugada ética
El psicótico anhelo de un bastón
Caminó hacia el oeste, siempre oeste
Destruyen vidas para seducir cuero,
Elitistas, de mil años engarzan nuestras alas
En alianzas
Funden nuestros sueños,
Secan vidas marchitas
Árida lujuria, sesgo, de fugaces fascistas
















