Cuando las mañanas dubitativas
Tiemblan
Cuando albar regala las llaves
Tiembla
duda como amanecer
un reguero de sombras
Serpentea el ala de azor
Rojo gotea silicio
Aparecen los altos cerros
entre la niebla de obtusos
con los labios rotos
Con un daga entre los dientes
Enfermos de reproducir
la omnipresente llaga de un abismo
Enfermos de vomitar
La inmortal inquina de un cañón
enfermos, enajenados
de enquistado retazo
De quien
anhelo anegar el universo
para ver brillar sus huellas
De quien
anhelo secar los océanos
Para admirar los corales
















