Cien ojos sobre una gota de lluvia
Rifando el destino de las nubes
En el tenue compás, el segundero agotado de girar
Escuda el mundo, derretido en un minuto
Lateral augurio escarlata, en las eras de diamante
Cristales para reflejar, las pisadas desnudas
Clavan cien ojos decidiendo
El destino de una gota de lluvia
Embarcaderos de luz, para un faro errante
Se deciden las miradas en un desvanecido
Fuego de luz escarlata,
Reúnen sus almas
En la espiral que torna sus pasos
Para decidir el destino de sus ojos
Las llagas escriben con renglones esquivos
Pedazos de sombra partida, sin dados,
Con las cartas marcadas laten sus labios.
Trepan ocres ramblas de luz
Besan las gotas de lluvia el azul de sus labios
Tornan escarlata los cien ojos esquivos
Decidiendo el destino de su latido de grises anhelos
















