La desarmada excusa

El señor de las valquirias

trae colgada del cuello

su cabeza reducida

Menguante, esquelética y patética

retahíla de ocres y rizados abismos

Tiemblan las rosas de invierno

la ausencia de sus espigas

Altivas en la valiente injuria de su pertinente boca

Tallada en la mentira, moldeada en la injuria

 

Menguante y sumiso contra el oro

Clama contra sus huellas

Reserva de seres marchitos para su insípido color

Ajado, antiguo, añejo y avinagrado odio

Sendas de vino rojo para la esquiva roca

Vomito de viejos, viejos adolescentes

Adolescentes viejos y odio viejo.

Reserva  su caldo de mil años, descansa

En su seno, la pasión de los gusanos

 

En los jóvenes campos hay odio ajado

Antiguo, añejo y avinagrado,

esencia despreciable

De la falacia funambulesca,

cantan felices los viejos sonajeros.

Pregunta una daga a su abrazo de sangre

El sentido de su ausencia

Con la espuma de la rabia brotando de sus olas

Pregunta el soldado al resto de su vida

El sentido de su ausencia

Indigna a su muñeco de barro el polvo de su destino

Acaso por despreciar su anillo besado de vergüenza

Merece el antiguo, añejo y avinagrado odio

Acaso por no desear su recuerdo

Debe convertirse en olvido,

 

El desprecio compulsivo regalo de la ignorancia

Torna venenoso desprecio,

escalando sobre los aromas

Que odia y desconoce, desconoce y odia

Izado sobre el minúsculo logro

De asentar sus halagos en tronos dorados

Pertinente odio, apropiado, para la sumisa

Alabanza, del coro de las cotorras,

 

Poltrona de antiguo, añejo y avinagrado odio.

Deudor de su altivo, sumiso y romano saludo.

Avatar de Desconocido

Acerca de ViZ3n

El poeta de la horas inquietas. Gato Cosmonauta, lobo de mar, observando sueños en cordilleras de interrogaciones. Coordinador del caos.

Deja un comentario