Un tren peregrino
Hecho de luna
Rompe las sombras
Para someter
Con su reflejado resplandor
La subastada consciencia
Derribado cielo sobre las menguantes calaveras
Deshecho hielo en un mar de sargazo
Para seducir la estática mirada
Arriba en sus ojos las enconadas palabras
Raptando las horas en un ahorcado reloj
De ausencia vespertina entre desarmada tierra
Canta la envidia un susurro de mediocridad
En un bosque de luz oscurecen los mirlos
El cielo, engendran los nidos aves de hiel
Se ciernen los demacrados riscos
Desfallecidos esquejes sin flor ni luz
Esquivan las sombras de su famélico ideario
















