Las manos de los soberbios
Laten hielo, hecho
con delicadas pesadillas.
Para serenar su miedo
Miedo al olvido, miedo al destierro
Miedo a la realidad, miedo al frío beso
De gris cemento, impasible llanto
claman
Sus lagrimas
un río de sangre.
Admiran un cuadro hecho
de barrocas injurias
Escapa a sus manos,
el viento de la verdad
Aterra a su mediocre
muñeco de barro
El viento de Cefiro
Temblando cristal fundido
sopla extasiado arena,
En los dedos de hielo,
goteando sangre
Las estatuas sonríen
el melódico cantico
Las ruecas florecen y
los ovillos de lana
vuelan a esconderse bajo
Los sayos de sus señores.
















