Una sombra escalando éter,
junto al anhelo de su esquiva inquina
Cuando las arrugas florecen
guardan sus cuerpos su infantil rabieta
una sonrisa marchita cayendo
hacía los caducos ojos ciegos de odio
En un cetro subastado,
yerguen las serpientes sus
serenas huellas
Ser alas para ver arder el cielo
Percibir su latido,
¿dónde te escondes?
Acaso bajo un manto de inquina vestido de pena
Azotadas llamas en un faquir
¿anhelas engullir el mundo?
Tragando el fuego los desquiciados
Seducen sus labios
tronos de ególatras
Mortifica alegría,
A la escondida sombra
Esquiva castiga sus sentidos
en un camino
pintado de vergüenza
ocre rencor
















