La hebra de su pelusa

Una sombra escalando éter,

junto al anhelo de su esquiva inquina

Cuando las arrugas florecen

guardan sus cuerpos su infantil rabieta

una sonrisa marchita cayendo

hacía los caducos ojos ciegos de odio

 

En un cetro subastado,

yerguen las serpientes sus

serenas huellas

Ser alas para ver arder el cielo

 

Percibir su latido,

¿dónde te escondes?

Acaso bajo un manto de inquina vestido de pena

Azotadas llamas en un faquir

¿anhelas engullir el mundo?

Tragando el fuego los desquiciados

 

Seducen sus labios

tronos de ególatras

Mortifica alegría,

A la escondida  sombra

Esquiva castiga sus sentidos

en un camino

pintado de vergüenza

ocre rencor

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Acerca de ViZ3n

El poeta de la horas inquietas. Gato Cosmonauta, lobo de mar, observando sueños en cordilleras de interrogaciones. Coordinador del caos.

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