Han contaminado, el lago de los nenúfares
Con rodantes cruces, arando su miedo,
Nadan estelas de rayos de luna
En el lago santificado de beatas
El malparido necio de rápido gatillo
Esgrime una armada para sobrevolar
Su nido de cuco y relojes atrasados
En el lago de los nenúfares las licuadas mentes
De los clavos de odio se hunden en un ritual de cicatrices
Proyectan su pena buscando un círculo donde proteger
Su voluble vida, perdida en un callejón donde sus lágrimas
no regalan caramelos, no funden conciencias,
Cúmulos trasnochados en la triste mediocridad
Brillan los labios de los gusanos empapados
En el barro de la vergüenza, en el fango de acero
Convirtiendo riadas de libertad en páramos solitarios
Recorren el odio, el clasismo y el miedo su enajenada sangre
De las esqueléticas mentes, avalanchas pálidas perdidas
Clavan su inquina con mórbidas cruces, en los filos de las simas.
















