Agua y espirales en la congelada niebla,
Clavada en la profanada mirada
Lluvia acaricia deseo
Disparan extasiadas crisálidas.
Sinergia homicida refulgente ajada vena,
Oculta su rápido acero.
El santo espartano descubrió su mañana,
Ruinas dédalo
de soslayado anhelo.
Miseria escorada
letargos en la avenida
cubierta de sombras.
El beso de los ilotas yace
impasible en el plomo de sus grilletes.
narrando su desdicha,
fango soñando una senda de realidad.
las sabanas cantan narcocorridos
a los disparos del sicario.
Protegidos en la desfigurada caricatura,
el macarra y la señora fuman amapolas.
Los restos devorados
Tiende sus posesivos brazos
En su regurgitado compás,
duele,
a los necios ser presa de sus labios
duele a los clavos el acero,
acero llora pólvora
duele hierro ,
empapada de mediocridad.
duele a los necios
ser presa de sus ligeros labios
















