Cuatro círculos ardiendo en el abismo,
cicatrizado con hielo y soledad.
Lentas caen las melodías de sus labios esquivos,
Suaves mecen las almenas con sus cadenas
Sus cuerdas quiebran el éter,
escupiendo su inflada soberbia.
Borro su ego cualquier rastro de humanidad,
en su camino de babosas azules
Su peregrina ética devasta cualquier razón,
su misantropía esclava de su ego
Borra el rastro de un biberón que solloza
empujado por un sonajero cantando
su melódico, adinerado y generoso odio.
















