Las nubes se tienden, a pensar si serán crines
Llueven sus manos lotos, flotando en la incertidumbre
De los sedosos halos, un rayo esmeralda
Las hadas de las dalias, piensan carmesí
Tejen sus dedos, bufandas de roció
Pasajeras de una mañana, llueven
Las manos de los nenúfares, llueven
Olas donde se miran las nubes, llueven
Colinas, con el beso de un amanecer
Con un vestido, hecho de su silueta trémula luna
Susurran los ríos su nombre, canta las nubes su hechizo
Quiere la piel de un olivo, mecer tus manos.
Las nubes se confunden en el blanco rocío
Caminan los rayos sobre los cielos enredados
De un olivo soñando en el iris de la seda sopla
el viento de una ardilla soñando volar.
















