Anhelaba ser dalia la piel mudada de serpiente
Gris deshecho de efímera flor, con pétalos pegados
Lúgubres flores de cementerio
Calado de miedo, clavado en una huida
El valiente soldadito de plomo y metralla
Sueña sangre en sus muñecas de plástico
Desea construir con su manida baraja
Un castillo de falacias, lleno de espectros
Creyó, cree y creyó
Ver en la parca a su fiel esposa
Creyó, cree y creyó
Ver en la muerte su mejor aliada
Creyó, cree y creyó
Sus mentiras, oleos superficiales
De narciso llorando un lago
















