El destino teñido de azul cristalino
Enturbia las consciencias
Ven el paraíso en la muerte
Presas de la ambición desmedida
Vendidos al mísero capital
Presos de su eterna mediocridad
Prendidos halos en la tierra húmeda
Húmeda tierra atrapando los pasos
Soterradas palabras, soslayados anhelos
Construyendo un mundo de verjas y odio,
Odio y verjas, hierro y rabia.
Aborregadas consciencias, pisando al pueblo
¡Grita pan!, ¡grita vida!, ¡grita dignidad!
El pueblo subastado para delirio de los caciques
¡Grita pan!, ¡grita vida!, ¡grita dignidad!
Funden las palabras en marcos de papiro
Cúmulos de ideas perdidas entre el fuego de los necios
Susurrando su deseo a los pies de un lecho de rosas y marfil
De vergüenza y sumisión, de lacayos y ladridos.
Tornan sordos, tornan ciegos la curia y la marquesa
Ágiles de rodillas fútiles en pie.
















