Adiós de tierra seca,
adiós reflejos de nadie
Adiós, adiós, lejana luna,
Adiós.
Abrazaron las dulces manos al niño
En un hasta siempre que se hizo infinito
Sus manos imaginan sol y despiertan
el relato de su destino
Para lanzarlo hacía el bosque de la hadas
Minúsculos pasos, de sonrisa escondida
De miradas timadas y ventanas altísimas,
de personas altísimas, de maestros altísimos
De casas altísimas y minúsculos pasos
Eran sus ventanas tan altas que nunca
osaba más que intuir el cielo
Rodaban los juegos enamorados para alcanzar el cielo
Donde juntaba estrellas para soñar sus manos
Desde sus ojos reflejados de vida
Anhelaba ver una sonrisa
En los labios de una flor
susurrándole un beso
















