El canto del alfeizar

Cuatro alas ruedan atravesando siluetas

Tres ciclos perdidos en una espiral desolada

El páramo se lleno de paz con la huida

Las flores enamoradas susurran polen

Las hojas se besan al atardecer del viento

En un gestos de amapola, un susurro hecho crisis

Existencial vagabunda  en la derruida ladera de un latido

Vuelto hacia su final, el día se hace noche

Observando los ojos inquietos, vuelos de estelas

En los cielos enlutados fallecen los labios de los déspotas

Le hablan a la mirada perdida,

en un mar ahogado de mediocridad

Le provocan a la hija del campanario,

Cuatro jinetes en su boca de modelada  moneda

La rama se mece, en una cuna verde de vida,

El álamo acuna con su eterna paciencia

el dédalo de cielo y simiente

La tierra duerme en una nota blanca

Lluvia de un ojo manchado con las sendas rojas

De ríos infinitos construyendo fronteras

En una mirada perdida cerca de las volutas

Despistados sueños de medianoche

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Acerca de ViZ3n

El poeta de la horas inquietas. Gato Cosmonauta, lobo de mar, observando sueños en cordilleras de interrogaciones. Coordinador del caos.

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