Son azules las manos de un iceberg
Hundidas en la pesadilla de una daga
Con piel de cordero y dientes enlutados
Muerden la hierba de los burros.
Los reflejos de su odio atraviesan sus ojos.
Yacen en la parda esencia de un arcoíris
Extinguido suspiro de los titanes, ecos
en un grito reverberando eterno
En una rueda que gira, hay un ave de hierro
Creada para agotar el mundo
Sangran hiel las colmenas
En los congelados océanos
Los leones albinos tornan clasistas
En el paseo hay una esvástica art déco
Su temor en una rueca gira para exhibir
En una mente cuadrada su recién adquirida locura.
















