Brotan palabras en ramas infinitas de magenta
Esencia de cuerdas templadas en el fuego de un arnés,
Estrías de cristal, aves y psiques de acero y hormigón
Creen las rosas de plástico que todas las flores
Carecen de aroma,
Ofenden tus matices, brota de sus gemelos tallos
Frustración de estiradas falacias.
La alcantarilla expira su deseo,
Enamora a las sofisticadas ratas
la refulgente moneda
Asaltan con su abrigo de hielo,
Ligeras veletas tornan, cortinas obtusas
Un cubo de miedo
Un agujero de envidia
Una sonrisa de odio
Narra el final de una huida interminable
Demacrados colmillos muerden
labios de raposas
roban, sus boas de hiel
Relojes de arena y tumba dibujan fósiles
de sangre y redención
Creen las rosas de plástico que todas las flores
Carecen de aroma,
Un candelabro sin llama robo los credos
Creyó saber latín
Un muñeco sin cuerda, giró en un molino sin viento,
Creyó saber volar
un alcatraz de alas eternas describe canciones
Entre la bruma, excéntrica bruma
creyó su mentira de niebla espesa
Arcos crucificados
Engreída mancha las vidas con sangre y olvido,
Cicatrices donde navegan naos fantasmas
El trapecio sin red cae en la más triste de las miserias
olvido, olvido y miseria, miseria y olvido.
Perdida bruma nubla su mente
Precipita su providencia, pierde su nombre
Caciques con piel de fósil usan sangre
para limpiar las sabanas de sus amantes
Encumbrar a un edén de neón
manidos retoños
Ambición exquisita, refulgente ambición
De manos mugrientas
Manos secas de necedad, áridas de sangre,
mártires de su olvido.
Esclavos de su acumulada miseria,
de lujo miserable, de sádico recuerdo,
narcisismo falaz para su ruina existencial
en la derruida psique donde un sicofante
hipnotiza el tiempo con un reloj dorado.
















