Se viste con piel de fidelidad, dulce esencia, blanca palidez,
para su drama esperpéntico, tembloroso teatro de trágico final
carga su arma sin alma ni remordimiento,
muerde su acero los sueños de otr@s
cometido el homicidio muta su piel de serpiente a cordero,
Triste cordero, bala su pena,
Parabellum, muerte y absolución, las alcantarillas abrazan sus pasos.
Seduce a sus amantes con una pajarita blanca de hielo y miel,
triste condena, barrotes clavados en blanqueados anhelos.
Tímido sol no quieres iluminar su cielo, ni su mente, ni sus arqueados labios
En el acero de calibre nueve, encuentra su redención, venganza sobre su frustración.
La muñeca consentida quiere café con muerte, vieja y ajada, muñeca consentida
Nueve sombras, nueve novios, nueve rosas muertas,
Por su consentido delirio, Celestina envenenando el aire, contaminando las vidas.
Deshechas por su mañana de frío hielo, por su cuerpo perdido,
Los arboles disecados miran asombrados su verde lecho, en una mañana fría
Recio y orgásmico acero, vibrando sobre los cadáveres que deja tras de sí.
Una mota de polvo mira confundida al verla escupir su retahíla de compulsa, fuego y rencor.
Anhela sumir al mundo en la niebla que ciega sus pasos, nubla sus sentidos, confunde l viento
Cerca las mentes, enfermiza con espino y marfil, aísla a la humanidad
Destruye el mundo, mata a cien o a cien mil, para poder sentirte superior sobre sus tumbas.
Protege tus actos, de criminal asesina, con una red de sumisas ratas,
Cerca las almas de los desposeídos y escupe tu odio, llora tu odio, gime tu odio.

















Su familia desayuna desprecio, come odio y cena asesinato. Su familia, su familia.