eL Día de la mandragora, el día de la cuerda y el espino
con sus curvas imposibles
luce la soga de perlas entre el encaje de seda
hAN MarcaDo lapidas con la silueta de nuestra sombra
no hay escapatoria, hay sogas de ahorcados, sebo y traición.
EN un mEdiocre esPaNTO laberinto verde desquiciado círculo
se hunden las manos en el cemento espeso de necias y horrendas ninfas.
Enclaustrando su miedo tras una mascara de miedo y eSpARTO.
Delirio escalando hacia ningún lugar, no ves luz porque tus anhelos son los de otros,
no ves luz porque han TaladraDO tu infantil mente con necesidades implantadas
en un cuadro sin marco, oligarca de orgía y amenaza, de lupanar y amenaza
simientes de mandragora y amenaza, amenaza, amenaza.
Busca una hacha y tala tu mente construye una mesa camilla PARA
guardar tus deseos bajo el manto de los deseos pervertidos de una marquesa.
El vino rancio cubre su cuerpo vendido, como la subastada boca del infierno.
Ven a la vendimia inunda tu razón de sarmiento e incendia tu psique.
Olas, en la cuna una mano tendida sobre un lamento, enganchada a la muerte blanca.
Si creció escuchando el sonajero hecho sirena o la sirena cantando a su perdida conciencia
No hay mástil ni timón no barco ni marinero, hay agua dulce para ahogar su llanto
Sermones de media noche para calmar su ansiedad Le tiemblan los ojos, le tiemblan los sueños,
horizontal sirena para su horizonte perdido en el azote de una ola, sin sueño el cielo hecho
pedazos las manos abiertas las venas abiertas los sueños cerrados la peste clausurada,
la mente encelada en una ruleta jugando esta noche, juega a la ruleta con la mente
con la vida de tus lacayos.
Esa noche renegó de su identidad, creyó ser Dios en un tablero manchado de sangre
rezan las fichas un blues al amanecer al atardecer una nana, dormidera para su canción
una espada clavada de miedo, una daga una calada y su ego de rodillas,
suplicando un perdón que no llega al final de la senda perdida.
VeNdE tu cuerpo si es cuanto anhelas,
vende tus sueños si es lo que buscas, pero no pidas a los demás su cuerpo
para tu horroroso muñeco de barro, no LE pidas aL MUNDO
UN fétido vomito para tu embrujo de sirena consentida
NO nos pidas colores, para dibujar más clara, si cabe
tu mueca de odio y rencor.
















