Danzan en el valle los trileros jugando con vidas ajenas,
De todos los colores y son todos grises, amigos de la pena.
Visten su mentira de cien colores y son todos grises.
De cien colores y son unos tristes, disfrazados de ácratas,
mascaras de niñat@s, tocando su melodía de suicida.
Retratos desmembrados, desmembrada ética vendiendo su dignidad
rostros desencajados, por media hora de paroxismo infantil.
robos descarados. Sinsentido latiendo en la ribera,
¿Dónde quedan sus palabras? ¿Dónde queda su ideario?
Cuando sus actos graban a fuego el desprecio y la repugnante vergüenza.
Es su sonrisa espantosa espina, estereotipo del esperpento.
¿Dónde quedan sus palabras?¿Dónde quedó su ideología?
Patéticas pesadillas nacidas de la inquina, es su alma una espina clavada en su rostro.
En sus ojos sólo lágrimas mentirosas, perdida empatía,
Psicópatas de copa y hurto, en sus tristes anhelos.
Aroma a decepción, con las muñecas teñidas de vergüenza,
Con las manos manchadas de vergüenza, con el rostro desencajado
Venganza sobre su danza, son todos grises, el capitalismo crea borregos.
Adoradores del odio, esclavos del oro y presos de sus mentiras.
Ajena pena, ajena guadaña, se visten de cien colores y son todos grises.
Ácratas con lo ajeno, capitalistas con lo propio. Tornadiza consciencia,
Vendida conciencia, subastada ética de todos los colores y son unos grises.
















