El campanario colgado de una nota anuncia la última monserga de un semáforo
Parpadea su luz, flases parafraseando a los vientos que mecen una ola, temporal
Riendo en el patio de un colegio que juega a ser niño, saltando sobre las ventanas
Fuego en el cielo rugiendo una sabana empapada en deseo, Perseo despedido
Terso viaje, para la enquistada arruga de un mar salado de amargura.
Una lámpara de neón muestra las grietas de tus labios, grises surcos de inquisición
Mordidos por no querer besar, magullados de odio y tempestad
responder con gritos a su decadente tónica, perdida en un collage de infamias.
Sin lógica agoniza la parricida, muere la homicida, sucumbe el asesino
En un páramo de estrellas fugaces mueren los hijos del olvido
Los besos tendidos corren lejos tras las sombras enamoradas.
Los labios agrietados, no hay cura para su arrugada momia.
No hay botiquín, ni prebenda que cure sus labios agrietados.
Duerme su ideología mentirosa, subastada familia para su loca orgía.
Quedó su balido largo en un rebaño esquilado de esquina e inquina.
















