Las suelas de los esclavos,
escriben la historia de los caminos.
Los ojos de los desposeídos
Miran siempre al horizonte
Los escalofríos de las niñas,
cuentan la muerte de su última flor,
Hambre de vida en las pieles,
áridas cicatrices de injusticia
Deseo de liberarse de la eterna
Hiena que ruge en sus famélicos anhelos
Siempre hay una redentora cruz
Clavada de vergüenza en los cordones
De un fanático
es sencillo regalar
A quien nada tiene
La vida eterna,
hipnosis para legos
¡Calmad su sed de justicia!
Es sencillo convertir la pena en vino

















… es sencillo convertir la pena en vino!. ¡Qué realidad!. Cual borregos caminamos tras aquél que reparte restos de su podrida cesta. Siempre tendiendo la mano, para suplicar una migaja de lo que nos pertenece, y que otros, poderosos, se lo han apropiado.
¡Estupendo, Vicente!
Un saludo desde mi Isla de Tenerife.
¡Gracias!, Abrazos desde La Rioja