Vuelven las bocas infectas a vomitar su enfermedad,
¿Dónde esconden sus escobas las sacerdotisas del espasmo?
Son sus pasos rastros de frustración, locura decadente,
¿Dónde reside la lógica de una araña tejiendo una tela de mentiras?
Adefesio congestionado, castillos de arena confusa, blancas valquirias,
Bien pagada sinecura de estampas de vírgenes, orgasmos crucificados
Ángeles caídos sueñan con una existencia ausente de su demencia decadente
Tatuaros mi nombre en vuestros sexos frígidos, masturbados crucifijos.
Sólo así alcanzan su orgasmo crucificado, con la parca de su mano.
Los verdes brotes se esconden de su demencia decadente, las flores marchitan.
Los deseos se ocultan, en un panal resucitado de reinas pútridas,
Gritos de un Cristo enajenado, cercenado y cenado,
Blancos caníbales de espasmo y orgasmo psicótico.
















