Calesas para pobres pavesas quemadas por la verdad.
Una niña juega a ser árbol y el árbol a ser joven.
Lobos distraídos, moteros de alambre de espino huyen de su vergüenza
Los cerebros vacíos gritan vacuos lemas, contraídas almas ínfimas
En una pradera artificial de apagados fuegos. Estelas negras
Para sus asesinos anhelos, de muerte a absolución, en un confesionario
Colgando de la llave de un baño, en un rincón de una carretera sin fin.
















