Sumidas en el dulce campo de su hipocresía,
Enamoradas del odio, lamen el roto espejo,
Seducen sus rostros desfigurados,
figuras de mezquinos prejuicios
Apuestan con su deseo un lecho de envidia,
con sabanas de codicia, bendicen su conveniente deseo
Vuelan mis manos teclas de palabras prohibidas
Verlos en un retablo de muerta pasión,
Felación orgásmica entre pesadillas anacrónicas,
lacerados labios entre lanzas de apagadas luces
No le faltan plañideras al sauce, en su eterna tumba
Oscuro deseo, bien pagada prepotencia,
desean escalar montañas
sin saber caminar.
Rumbo perdido en un laberinto de mediocre deseo.
Vanagloria en el aplauso fácil, de la complaciente idiota,
Legos siervos, esclavos de la sangre,
No le seducen los ojos, no añora los labios.
Es su vuelo un picado camicace de deseos robados
Vacua alma de gemelos pomelos.
















