Roja de fuego, roja de sangre, rojo luminoso en el rompiente de tus labios.
Roja luna, pasión brillante estrella fugaz, haz de paz y calma,
haz capaz de borrar el rostro de los monstruos, de las fantasmas cubiertas de sabanas
mentirosas.
Dame tus palabras, para olvidar sus malcriados gritos, espasmos de muerte y desolación.
Te regalaré todos los mares, la luna, todas las estrellas. Nuevos nombres para las montañas
Tallare un mundo arcoíris en tus ojos, te daré mis pasos, mis besos y el vuelo de los pájaros.
Ramos de amapolas, ramos de flores salvajes, nacidas libres para verte hermosa. Una corona
de margaritas. Un brazalete rojo amapola. Un beso infinito, arráncame la piel pero dejame
tocar sinfonías con ella a tu lado. Quémame con tus manos y regálame tus besos.
Te cedo el sueño de una noche arbolada, te regalo el aullido del lobo, el canto del clarín.
Te cedo todos mis pasos, es mi esencia tuya con tu sola presencia.
Arrástrame, un vórtice, dime el camino que me llevara sonriente a responder las preguntas
de un genio que sostiene una copa con todos los besos
robados al búho que mira ensimismado
vencido por la seductora noche.
















