En una gota de rocío nace un colibrí, busca amor en un violento floreciente,
Investiga una justificación para su largo pico en las cúpulas de tulipanes abatidos,
Lo esconde en las flores y les susurra versos perfectos, violento floreciente,
Enamora a las náyades en los lagos de los nenúfares,
mira curioso en las cúpulas de tulipanes abatidos,
Sonrojado colibrí, flota en un segundo de pasión verde,
sombra tropical, antojos de vida en un soplo de ternura en las laderas,
verde plumaje escalado de mármol, canta sus estrofas de cuello rojo,
sobre sus metálicas plumas, mecánica armónica susurra
Sus versos de vida, casamentero colibrí, Cirano de verde plumaje,
Les canta sus poemas a las loras, enajenadas hacen ecos a las odas,
polen arrancado a la madre de las flores, firma sus autógrafos en espirales.
Tirano tortura las dalias con sus plumas de Casanova, pecho luminoso de margaritas,
en los cañones gritando de furia. Blancos apasionados anhelos virginales de blancas
orquídeas.
Tumban laderas, lloran ríos salvajes, enturbiada apariencia.
En las montañas que pintan sus cimas, racimos de hielo, flores de cristal.
Bebe deseo de los labios de una orquídea, tocan las campanas verde plumaje.
Asueto, en un instante, seducido, vuelve sus ojos hacía otra flor
polen de cristales con aromas arrancados a las hojas caídas de un invierno pasado,
tallo encogido, mariposas en los pétalos, bésalos colibrí muérdeles con tu vuelo,
verde luz respirando veloz, Lujuria, tienes flechas de cien colores
para un arco de cien miradas.
















